“Alistándonos para la visitación de Dios” – 8 de julio de 2012

Serie de mensajes basado en Éxodo

Ps. Juan Carlos López Torres

Pastor Principal

Iglesia Cristiana Internacional Ríos de Alabanza

Cita clave: Éxodo 4:30-31

Vamos a hablar de la visitación de Dios, cuando Dios decide intervenir en la historia humana. Estamos esperando esa visitación en nuestros días.

 

La historia nos dice que Dios visitó al pueblo de Israel en Egipto, 430 años después de que entraran a Egipto Jacob y 70 personas más. Dios había hablado acerca de esta visitación.

 

Cuando Dios interviene de manera especial en la historia podemos experimentar un gran crecimiento espiritual.

Dios visitó en Grandes Avivamientos: Los de Inglaterra, Escocia, África, Norteamérica, Australia, Latinoamérica y Colombia.

La palabra "avivamiento", o sus derivadas, aparecen muy pocas veces en las Sagradas Escrituras. En Salmos 119:37 leemos "Avívame en tu camino"; en Habacuc 3:2 "Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos". Este clamor del pueblo hacia su Dios implica siempre el reconocimiento de una necesidad y la seguridad de que la misma sólo puede ser satisfecha por Dios.

El salmista lo sabía y por eso le da contenido a esa expresión exclamando: "¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?" (Salmos 85:6)

Es que un avivamiento significa una visitación extraordinaria y sobrenatural del Señor a sus hijos, con el objeto de vivificarlos, restaurarlos, darles vida, en fin, avivarlos. Este acontecimiento inusual obra de manera concreta sobre los creyentes, trayendo frutos que pueden contarse como conversiones, consagraciones, derramamiento del Espíritu Santo en diversidad de dones, arrepentimientos, santificación, etc. Si luego de lo que llamamos avivamiento no quedara ningún fruto del Espíritu, habría que preguntarse si en verdad eso ha sido un avivamiento genuino, o si simplemente ha sido una manifestación que no pasó más allá del nivel de los sentimientos.

La visitación de Dios

Jeremías 29:10-14 “Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar”

  1.  Necesitamos una visitación de Dios:

En mi familia: Sanidad en las relaciones familiares, espíritu perdonador y conciliador en las familias, quitando el yugo de la violencia intrafamiliar y trayendo a los hijos a una obediencia.

En los matrimonios: Necesitamos que el varón busque al Señor, para tener sabiduría sobre cómo enfrentar los problemas de pareja. Muchas veces tenemos la forma de sabiduría humana para resolver los problemas, pero necesitamos sabiduría divina. Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios el cual da a todos abundantemente y sin reproche.

El Señor dijo que la Gloria postrera de esta casa será mayor que la primera. Necesitas conocer la Gloria del Señor, pero vas a tener que dejar las cosas de Egipto, porque no puedes agradar al Señor llevando las marcas y las señales de Egipto en tu vida.

Éxodo 5:12-3

Dios llevó a Israel a cruzar el Mar Rojo, para hacer una separación entre las costumbres y los ídolos de Egipto y la visión adonde Él quería llevarlos, debes dejar de cargar lo de Egipto en tu vida, Egipto representa la dependencia de la carne y no del espíritu, es lo contrario al espíritu. Egipto es la carne, porque el Señor no quería que llevaran las marcas de Egipto.

Tú dices… “pero yo estuve en el mundo mucho tiempo, todavía tengo las marcas del mundo, no puedo quitármelas tan fácilmente, la manera como pienso, la manera como hablo”. Pero el Señor dijo: Es el tiempo para que mi pueblo aprenda a adorarme en el desierto, por eso yo lo “separo”, lo dejo aparte del mundo. El Señor dijo nosotros estamos en el mundo, pero no somos del mundo.

El mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

El mundo es gobernado por el diablo, porque a éste se le llama “el príncipe de este mundo”, así como Faraón gobernaba en Egipto, así también el diablo gobierna e impera en el sistema del mundo: los gobiernos, la economía, la moda, la fama, que están influenciados por el mundo.

Pero así como en ese tiempo, el Señor “sanó” del sistema de Egipto a sus hijos, también nos tiene que “sanar” a nosotros. Por eso no podemos cargarnos lo de antes para tratar de vivir ahora la vida en Cristo.

El Mar Rojo tiene dos significados: Separación y Victoria sobre la carne. Ambas cosas son las que Dios desea para nosotros, por eso nos llama un Pueblo Santo, es decir, “separado” para Dios y “separado” del mundo, estamos en el mundo pero el mundo no tiene nada que ofrecernos. El diablo se deleita cuando ve revolcándose a los hijos de Dios en el pecado, porque todavía tiene influencias en ellos.

El Faraón le dijo a Moisés en Éxodo 8:25-26 “Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios…”

El primer ofrecimiento de Faraón fue el de ofrecer sacrificios a Jehová en Egipto, Moisés inmediatamente respondió que eso no podría ser, porque la ordenanza de Jehová era distinta. No es el faraón el que domina los sacrificios a Dios. No puedes poner tu fe y relegarla a lo que piensan los impíos o las personas que no tienen una relación con Dios. En este caso, Faraón quería mezclar las cosas, una iglesia que mezcla su vida con la del mundo es una iglesia que ha perdido su sabor. ¿Cuándo la sal pierde su sabor?, ¿con qué será salada? Una iglesia que mezcla las cosas del mundo con las del Señor no puede agradar a Dios. Necesitamos gente que sepa discernir lo bueno y lo malo. Esa es la característica de una iglesia victoriosa: la capacidad de discernir el bien del mal.

Familias rotas

Éxodo 10:8-11

El faraón dijo: “Vayan ustedes a ofrecer sacrificios a Dios en el desierto, pero quédense las mujeres y los niños”, porque el atenta contra la institución familiar, no le interesa la familia, entre más dividida y desunida esté la familia, mejor para él, porque puede hacer lo suyo. El diablo buscó destruir la familia del Señor, en Egipto destruía a los primogénitos varones, para que la familia no se extendiera, para que no hubiera crecimiento, le interesa parar el crecimiento, con los pensamientos negativos la murmuración, el descontento.

Pero no va a poder hacerlo, por eso este mundo no es mi hogar, ese es el mensaje que el Señor nos dio, por eso dijo: Para esto he venido a este mundo, para destruir las obras del diablo.

Adoración sin sacrificio

Éxodo 10:24-26

Así como en ese tiempo el Faraón le dijo a Moisés: Está bien vayan ustedes, pero no lleven las ovejas, las vacas, los animales, déjenlos aquí, así también, el diablo esta diciéndole continuamente a los hijos de Dios: “¿Para que adorar al Señor”?, es más fácil que te quedes en casa y no adores, es mas fácil que no des tus diezmos y ofrendas, porque al diablo le interesa que nosotros simulemos que tenemos libertad, que ya no somos esclavos que ya no tenemos opresión, pero cuando hay una persona o creyente que ha salido a medias del mundo y no cumple con sus obligaciones con Dios, eso le fascina porque el Faraón le dijo a Moisés: Vayan ustedes, pero quédense sus sacrificios, esto es cuando una persona asiste a la iglesia, ora, pero no diezma ni ofrenda, porque no tiene esta revelación del sacrificio, el sacrificio es lo que te cuesta, si no te costara no será sacrificio, el sacrificio muestra el corazón. Por eso la adoración es un sacrificio, porque exige que estemos “muriendo” a nuestros deseos, a los deseos de nuestra carne. Si Cristo te llama y no has sacrificado algo, todavía te falta, has dejado tus sacrificios en el otro lado, porque la vida cristiana es sacrificada.

Vuélvete al Señor

Sacrifica al Señor

No dejes a tu familia, el faraón dijo: Déjenme los primogénitos, luego dijo: Déjenme las mujeres y los niños, Luego por último dijo, Déjenme los sacrificios.

Pero Moisés nunca aceptó el ofrecimiento del faraón, porque sabía que tenia un destino.

Iglesia, tienes que conocer tu destino, tienes que saber que le perteneces al Señor. Iglesia, es tiempo de salir, de salir de lo mundano, de salir de lo que agrada al príncipe de este mundo, de romper con las cosas que no has querido romper y en las cuales Satanás todavía tiene dominio sobre ti. El Señor te ha destinado para separarte y apartarte de las costumbres del mundo, de los pensamientos del mundo, de las ideas del mundo. No te dejes contaminar es tiempo de buscar la levadura en nuestras vidas y sacarlas.

Es tiempo de traer la luz a nuestro hogar, cuantas veces has dicho que si, pero luego sales y se te olvida tu compromiso. Debemos tener el carácter de Moisés, que nunca le aceptó la oferta a Faraón y Dios lo respaldó. Así te respaldará el Señor.

Es tiempo de tener un compromiso con Su Visitación. Éxodo 4:30-31

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La Iglesia Cristiana Internacional Ríos de Alabanza es una iglesia basada en sana doctrina y en los principios bíblicos. Creemos en la salvación por la fe, la vida eterna, la resurrección de Cristo, la santidad, los dones y ministerios, el discipulado bíblico, la alabanza y la adoración como expresión de una vida nueva, la restauración del ser humano a través de la Palabra.

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